Diarios de una bicicleta

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Para gente con ganas de salir de casa

Marruecos

Ayer llegué de Marruecos. Fue un viaje muy corto, pero exprimido hasta la última gota. Es curioso que un país que tenemos tan cercano sea a la vez tan desconocido, y ya de paso tan infravalorado. Es cierto que el miedo a lo desconocido es un sistema de autodefensa, que provoca muchos recelos y prejuicios, pero de la idea que tenía de este país a lo que he visto dista bastante, sino un mundo.

 

En primer lugar esa superioridad que aún tenemos frente a los “moros”. Es algo tan enraizado que no puedes evitar desconfiar de ellos. Y es verdad que hay gente mala y gente agobiante, pero no creo que por ello haya que tildarlos a todos de lo mismo. Es tan fácil poner estereotipos… sin ir más lejos yo como soy vasco en mi tiempo libre me dedico a escribir este blog y a fabricar unas cuantas bombas de amonal mientras talo un árbol con un cuchillo del pan.
Bueno, fuera de la coñas me lo pasé muy bien, me gustó muchísimo, creo que la mejor forma de explicar lo poco que vi de Marruecos es con imágenes:

Alojamiento: Riad Massin
Precio: 10 euros la cama.
Apuntes: un riad es un hotel con patio interior. Este riad del siglo XIX es muy familiar, sólo tiene 5 habitaciones y la gente que lo lleva es muy servicial, servicio intachable.

Marrakesh: o comúnmente llamada “Medina Al-Ham'ra” (la ciudad roja), por el color de sus edificaciones. Con casi 1.500.000 habitantes es la ciudad más grande del sur del país, puerta al Atlas, el cual se vislumbra al horizonte y al desierto del Sáhara, más allá del la cordillera. Marrakesh no tiene grandes monumentos pero es una ciudad con muchísimo encanto, de hecho su plaza principal Djemaa el-Fna está considerada desde 2001 patrimonio de la UNESCO debido a la gran cantidad de espectáculos que se pueden ver: cuentacuentos, acróbatas, encantadores de serpientes…

Tras leer un poco sobre la ciudad todo el mundo coincide que esta ciudad sería una ciudad marroquí más si no fuera por esta plaza, que llega a su esplendor al anochecer, cuando se llena de decenas de puestos de comida ambulante.








Gran Atlas: la gran cadena montañosa de África, la cual llega a los 4.200 metros de altura. Nosotros la atravesamos para ir hasta el desierto, un paisaje de piedra desnuda de gran belleza.








Sáhara: tras una soberana paliza llegamos al fin de la carretera, ya no hay más que dunas, dunas y más dunas. A 60 km de la frontera con Argelia M'Hamid es el punto más recóndito hasta el que pudimos llegar. Aquí nos alojamos en una Haima, y junto con los bereberes pasamos una noche totalmente diferente de todo lo que he vivido hasta ahora. No todos los días puedes estar en el desierto del Sáhara, dar una vuelta con camellos y por la noche tirarte por las dunas haciendo el payaso.










Valle del Draa: desde M'Hamid hasta Ouarzazate la carretera es una auténtica delicia paisajística viendo el mágico valle del Draa: un exuberante palmeral de una longitud interminable, campos, kasbahs (fortalezas), espectaculares pueblos bereberes... hay que ir para vivirlo.






Aït Benhaddou: probablemente la Kasbah mejor conservada de Marruecos, en parte gracias a la financiación que ha recibido por parte de productoras de cine para su reconstrucción. Protegida por la UNESCO se piensa que fue construída por los almorávides en el siglo XI. Aquí se han rodado infinidad de películas, desde "Lawrence de Arabia" a "Gladiator"








Viaje: nos metimos un auténtica paliza, pero el viaje fue bastante "ameno" por el conductor, el Schumacher de Marruecos, un auténtico hacha en el volante, que nos hizo estar bien despiertos durante gran parte del camino.







Curiosidades: Coca Cola, Pepsi, Fanta, el símbolo de la farmacia... todo cambia allí.

1 comentario

rojopicanton dijo...

Alehop, ya sé leer la lata de Coca-Cola en árabe. Pone Kuka-Kula! ;)

En serio, no me hubiese importado pasar estos días con vosotros. Veo que os han cundido, y las fotos...una pasada!

Para cuando el próximo?

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