Diarios de una bicicleta

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Para gente con ganas de salir de casa

Edimburgo

Ayer vine de una escapada a Edimburgo. La capital de Escocia conserva inalterable su espíritu de ciudad medieval. Sacadas de otros tiempos sus calles guardan muchísimas historias de las que los cuentacuentos se encargan de que no caigan en el olvido. Ciudad de poetas, escritores, filósofos, genios, brujas y asesinos, pocas ciudades guardarán tanta historia como esta.
 

El casco histórico, declarado patrimonio mundial por la UNESCO, explica magistralmente ese agitado pasado con su alternativa de periodos gloriosos y episodios sádicos y sangrientos.

Antiguamente la ciudad fue un laboratorio social, ya que al estar limitada por las murallas la única expansión posible era que los edificios crecieran a lo alto. La calle era una enorme cloaca, y las clases sociales al no estar separadas y vivir en el mismo techo buscaron otra forma de clasificación: las clases sociales más bajas vivían en los bajos de los edificios mientras que las familias más adineradas vivían en lo alto. ¿Por qué? porque por aquel entonces la gente tiraba todos los excrementos a la calle por la ventana, con lo que cuanto más abajo se vivía... bueno, os lo podéis imaginar.

Ahora el casco histórico de la ciudad es uno de los mejores conservados de Europa, en los que cada año durante todo el mes de Agosto se celebra el festival de Edimburgo, un verdadero frenesí cultural que atrae a más de un millón de visitantes de todas las partes del globo. Pero en realidad no es un solo festival, sino varios: teatro, música, cine, literatura, conciertos de jazz... y es que es una de las capitales de las letras europeas, aquí nacieron o vivieron el filósofo David Hume (a más de uno le habrá tocado estudiarlo), Sir Walter Scott (Rob Roy, Ivanhoe) Robert Louis Stevenson (El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, La isla del tesoro...), o más recientemente figuras de culto como la archiconocida J.K. Rowling con su Harry Potter, o Irvin Welsh, con la bestial Trainspotting.

Su marcado caracter literario y su aspecto medieval es un polvorín en el que se acumulan infinidad de historias tétricas, de fantasmas y de quema de brujas, de asesinos en serie y de espíritus.

Bueno, creo que es el momento de contar algunas historias:

Crimenes y castigos.

La justicia de la ciudad era extremadamente cruel: un pobre mendigo que hubiera robado un pan para comer podía acabar colgado en la soga. Pero este no era ni mucho menos el único castigo: latigazos, marcados con hierros, cepo, amputaciones, ahogamiento... el espectáculo inflingido a los delincuentes formaba parte de la vida cotidiana de la ciudad. Inclusive las mujeres que tenían hijos sin pareja estaban muy mal vistas. De hecho una mujer que se quedó embarazada ocultó su embarazo hasta el octavo mes, en ese momento dio a luz un hijo muerto. Por miedo a que la castigaran fue al río a deshacerse de su cadaver, pero en el último momento no tuvo el valor de desembarazarse de su hijo. En ese momento fue descubierta por un ciudadano de la ciudad que la denunció. El castigo fue la horca. Pero aquí no acaba la historia, cuando después de ahorcarla la llevaban al cementerio notaron que algo se movía dentro del ataúd, lo abrieron y allí estaba la mujer aún viva. Entonces el juez dijo: "vale, debemos colgarla de nuevo", pero los ciudadanos lo impidieron argumentando que había sido dios quien la había salvado, y ante el fervor popular el juez rectificó y le perdonó la vida. Ahora un bar recuerda esta historia con el nombre de la mujer, Mary "la medio ahorcada".

Caza de brujas.

En Escocia la matanza de brujas fue especialmente atroz ya que causó unas 4.000 víctimas (300 sólo en Edimburgo). Tras ser sometidas a las torturas más impensables, las mujeres acusadas de brujería eran arrojadas a una hoguera a los pies de la muralla. Para localizar a las supuestas brujas (bueno, aquí no eran machistas, también había hombres), la prostitución era una señal brujería, así como el tener un tercer pezón. Algunas sospechosas eran sometidas a una prueba infalibe: la bruja era arrojada al lago con los dedos gordos de los pies atados a los pulgares. Si no se hundían eran culpables porque el demonio les estaba ayudando, si se hundían, inocentes. De puta madre.

Hay miles y miles de historias que merecen la pena escucharse, como la del verdadero Dr. Jekyl y Mr. Hyde, el perro Bobby, o tantas y tantas historias que os pueden contar. Una gran idea es la que han desarrollado el grupo Sandeman, en el que realizan tours por varias ciudades de Europa totalmente de forma gratuita, si después del tour te has quedado satisfecho si quieres puedes dar una propina al guía. Entre las ciudades que ya se han adscrito a esta lista están Londres, Edimburgo, Ámsterdam, Berlín, Madríd, Munich, Jerusalén, París, Potsdam y Tel Aviv. Es una gran idea y una muy buena forma de acercarte a la ciudad y comprenderla mejor que si paseas por tu cuenta. Nosotros lo hicimos en Edimburgo, con guía en castellano y fueron tres horas geniales, totalmente recomendables. Si queréis saber más:

Tours gratis

Por cierto, no sé si sería por la coincidencia del puente, pero la ciudad estaba llena de españoles (sobretodo andaluces, no sabemos por qué, cuando siempre son vascos, catalanes y madrileños). Además ahora la libra está muy baja, con lo que supongo que mucha gente habrá aprovechado para ir allí. Es curioso estar en una ciudad de Escocia, y que como nos pasó a nosotros unas chicas nos preguntaran con marcado acento andaluz: "¿Ejquiumi a dijco plis?" (Excuse me, a disco please?), cojonudo.

Alojamiento: High Street Hostel
Precio: 12 euros la noche habitación compartida.
Valoración: el hostel no está nada mal, un edificio reformado de más de cuatro siglos. No puede estar mejor situado. Abajo tiene un gran salón en el que cuando cierran los pubs puedes seguir la fiesta allí.

Aquí os dejo unas imágenes de la ciudad:

Edimburgh castle (castillo de Edimburgo): coronando un extinto volcán vigila toda la ciudad.






Arthur's seat: el mejor mirador de la ciudad. Tiene algo más de 200 metros de altura, con lo que es muy fácil de subir y las vistas son inmejorables.


Monumento a Scott: no, no es la torre de Mordor, es el monumento a un escritor más alto del mundo. De estilo neogótico verdaderamente impresiona, aunque la verdad es que es bastante lúgubre. Se puede subir arriba del todo.


George Heriot's school: o en las novelas de Harry Potter el colegio de Howard. Aquí se inspiró la autora de la novela para escribir sus novelas. Una curiosidad, fue fundado para niños indigentes, ahora la matrícula ronda las 5.000 libras al año.


The Hub: anteriormente una iglesia de estilo neogótico del siglo XIX. Reconvertida en el centro de información del festival internacional tiene una cafetería - bar en la que te puedes tomar algo ¿algo mejor que tomarte una pinta dentro de una iglesia?


St. Giles cathedral: la catedral de la ciudad. Merece la pena entrar y echar un vistazo, aunque a nosotros nos tocó en obras.



National museum of Scotland (museo nacional de Escocia): y yo dentro del museo haciendo el gilipollas.


Chimeneas: los deshollinadores de la película Mary Poppins podrían haber estado bailando aquí, en vez de Londres.


Calles: hay que perderse por ellas, merece la pena.




Paparazzis


Cerveza: pues ya os lo podéis imaginar, muchas, pero que muchas "pints", y es que en cualquier sitio al que se va hay que intentar integrarse con el ambiente, lo que no nos quedó más remedio que beber cantidades indecentes de cerveza a 3,5 euros la pinta (casi 60 cl.), si es que todo sea por la cultura.


Fiesta: un lugar muy recomendable si os gustan los locales en los que predomina el underground y la guitarra eléctrica en todas sus variantes es "The Hive", en el centro de la ciudad. Varias salas con varios ambientes y música de ACDC, Nirvana, Guns and Roses, The Killers...


Curiosidades: si es que en las islas británicas por llevar la contraria ¡había hasta relojes que iban al revés!


Antiguas escaleras: ahora prohibidas, si os fijáis bien el escalón del medio es muy pequeño en relación al resto, tiene una explicación y no es que sea un error. La cuestión es que antiguamente si te invitaban a una casa y eras bienvenido te decían que había un escalón más pequeño que los demás, así no sufrías un percance. Si eras un ladrón no lo sabías y te podías matar. Pero este invento fue un arma de doble filo ya que la gente volvía a casa borracha, con lo que no se acordaba del escalón y... bueno, imagináos la ostia que se meterían, no sé si pasó algo grave, aunque no sería difícil.

4 comentarios

rojopicanton dijo...

Te envidio, bandarra!

Me estás robando todos los posibles destinos. No vamos a compartirmás viajes, que te me adelantas a todos!

Pásame las fechas de Lisboa, que prometo mirarmelas con buenos ojos y mejor cara!

Besarkada bat!

Lidia dijo...

Están muy buenas las fotos de Edimburgo. Soy cordobesa y el próximo verano pienso ir al festival de esa linda ciudad, muchas gracias por la información.

Anónimo dijo...

Kaixo!!!

Eskerrik asko zure argibide hauekin!!soy guía en la oscura Edimburgo, adoptada por los andaluces y links como estos ayudan a que sigamos haciendo los tours...

Beste bat arte...eta segi horrela bidaiari!!!

Nahikari

David dijo...

Mila esker Nahikari!

La verdad es que con los tours me llevé una impresión cojonuda. Dentro de poco voy a Praga, con lo que repetiré.

Ongi pasa Eskozian!

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