Diarios de una bicicleta

Diarios de una bicicleta

Para gente con ganas de salir de casa

Esteros del Iberá

(*) Versión revisada del original diariosdeunabicicleta.blogspot.es, puede que ciertos datos no estén actualizados


Y de nuevo en marcha, esta vez hacia los Esteros del Iberá, un inmenso humedal con clima subtropical en el que se pueden encontrar desde pirañas a caimanes, pasando por infinidad de especies de aves, monos o boas.

La palabra Iberá está formada por dos vocablos de la lengua guaraní: ¨Î¨, agua, que antepuesto a ¨berá¨, brillante, en su traducción al castellano expresa al sitio como ¨el agua que resplandece o brilla¨, nombre que supuestamente le dieron sus originales pobladores guaraníes al observar el brillo chispeante de su superficie. Luego os cuento un poco de lo que he podido aprender sobre los guaranís.

Es increíble que una zona tan cercana a las cataratas de Iguazú esté tan poco explotada turísticamente, aunque bueno, supongo que aquí reside parte de su encanto. De hecho dos días de alojamiento en medio de la reserva + desayuno + paseo en barca por los pantanos + caminatas con los guías del parque + paseo a caballo por la cifra de 185 pesos argentinos, es decir, unos 40 euros.

En la Terminal de buses de Mercedes hay un puesto de Hostelling Internacional en el que te informan de forma completa sobre la reserva.

Si os interesa la zona (verdaderamente merece la pena, gracias Germán por recomendármela) aquí tenéis unas direcciones de Internet:



Aquí una pequeña muestra:

Yacaré: caimán en la lengua guaraní, no sé cuantos vimos en nuestro paseo por el pantano, pero lo que estaba claro es que había cientos, quizás miles. Es mejor no meter la mano en las aguas por si te confunden con un pez, su mordisco no tiene que ser muy agradable.

Preocupación: ummmphhh, creo que esta cara dice que no las tengo todas conmigo. Por cierto, un pez de la familia de las pirañas saltó y me pegó en el brazo.

Carpincho: con unos sesenta centímetros de alto es el mayor roedor del mundo. Es un bicho muy, pero que muy raro, una mezcla de conejo, ratón y cerdo chino. Se puede comer y su cuero es muy utilizado, a veces se les caza de forma ilegal.

Guazú Pucú: ciervo de los pantanos en la lengua guaraní. Debemos tener bastante suerte al verlo ya que no suele ser muy común.

Monos: cerca de los pantanos también se podían ver monos en las copas de los árboles.

Guardaparques: hicimos una caminata de un par de horas con uno de los guardaparques, Rodrigo. Nos enseñó una familia de monos aulladores y alguno de los chismecillos de la reserva, por ejemplo un día encontró en el tejado de su casa una serpiente de tamaño considerable, otro día tuvieron que apartar del jardín de una casa a un caimán entre tres personas... vamos, lo normal

Cabalgata: hicimos una cabalgata por los Esteros, bueno, la verdad es que no es la mejor cabalgata del mundo pero al menos estuvimos con unos gauchos, que vienen a ser lo mismo que los cowboys en los Estados Unidos. Parece una foto sin nada especial, ¿no? Pues no lo es, todos los montículos son enormes hormigueros. La verdad es que es mejor estar encima del caballo.

Guaranís: antiguos navegantes de canoas, conocedores cazadores de la selva, diestros pescadores y recolectores, su cultura es plenamente selvática, sin grandes edificios ni monumentos. Pueblan una extensa zona que comprende Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay.

Entre alguna curiosidad de los guaranís para mí cabe destacar que antiguamente eran guerreros y caníbales, de hecho ciertos prisioneros de guerra luego de vivir en un cautiverio especial eran los elegidos para el ritual de la ejecución. Se le disponía en medio de la plaza pública completamente tatuado y atado, posteriormente un guerrero lo mataba de un garrotazo en la cabeza. Esta muerte traía prestigio para el verdugo y la víctima. Luego el guerrero era troceado y cocinado, y toda la aldea quería probar su carne ya que de esta forma se creía que se incorporaba la fuerza y el coraje del enemigo.

Ummpphhh!!! ¡Que agradable! Tiene que estar bien, descubres un nuevo mundo, conoces un pueblo indígena y lo que se les ocurre es cocinarte. Eso es lo que le pasó al primer europeo que vio el Río de La Plata: Juan Díaz de Solís.



En resumen, un lugar muy recomendable para quien quiera dejar de lado la civilización por unos días. Como siempre por éste país la gente amabilísima.

3 comentarios

Mi no vida dijo...

Muy bueno el blog!
Beso

rojopicanton dijo...

que majo, el animal este que sale en las fotos con un chaleco salvavidas!

Supongo que debe ser porque se encuentra en peligro de extinción, no?

David dijo...

Muchas gracias Mi no vida. Hombre, rojopicantón, el pobre animalico ese puede que esté en peligro de extinción, de hecho vaga de ciudad en ciudad y continente en continente para que no le cacen.

Con la tecnología de Blogger.