Diarios de una bicicleta

Diarios de una bicicleta

Para gente con ganas de salir de casa

Mar del plata

(*) Versión revisada del original del 2007 diariosdeunabicicleta.blogspot.es, puede que ciertos datos no estén actualizados.

Es la hora de playa.

Resulta extrañísimo estar prácticamente en Navidades con treinta grados en la playa. De hecho es que no nos hacemos a la idea. Eso sí, aquí se mantienen las mismas tradiciones que allí: turrones, árbol de Navidad, Papá Noel (aquí se llama "viejito pascuero"), anuncios de colonia...

Ahora estamos en Mar del Plata, una ciudad a unos 500 km de Buenos Aires que es el lugar de veraneo por excelencia de la Argentina. La verdad es que es un sitio curioso porque antes era el sitio donde veraneaba la clase alta, con lo que hay muchos palacios veraniegos, pero ya no es así, con lo que va la clase media, con lo que también hay muchísimos hoteles. Es algo así como una mezcla entre Donosti y Benidorm, menuda mutación jaja

Aquí una pequeña muestra:


Torreón del monje: lo dicho, muchos palacios veraniegos.

Playa: aquí es donde la gente de Buenos Aires se apelmaza en verano. Nosotros tenemos suerte porque todavía no ha empezado la temporada alta, que es después de las fiestas, pero esto debe ser insoportable. Ya me imagino a la señora levantándose a las 7 de la mañana, despertando al marido porque hay que reservar sitio en la playa.

Frikis buscan incordiar: creo que Cárdenas, el de Crónicas Marcianas lo tendría muy, pero que muy difícil para escoger un sólo friki en este baile al lado de la playa. Espectáculo gratuito.

Cine-bar: me parece una idea buenísima. Entras, comes o bebes algo y te ves un estreno de cine por el precio de la consumición. En este local tenían dos salas y 8 sesiones por día desde la mañana. Quizás hoy vayamos a ver Ratatouille.

León marino: para mí lo mejor de la ciudad. Si eres capaz de soportar el olor en el puerto hay una colonia de leones marinos tomando el sol y comiendo el pescado que dejan los pescadores.

Amenaza: tuve la enorme suerte de ver el ataque de un grupo de perros asilvestrados al grupo de leones marinos por el control de la zona del puerto, aquí la comida prima. Lo mejor de todo es que los perros eran muchísimo más listos, con lo que a excepción de los leones adultos los demás huyeron al agua.

León macho: están acostumbrados al personal del puerto, con lo que dejan que te acerques muchísimo, eso sí, con sus 300 kilos es mejor no hacerles cabrear mucho, como el perro de abajo.

Está claro que no son los animales más ágiles en tierra.

Desgüace: enormes barcos tostándose al sol. El lugar impresiona. Además te puedes encontrar leones marinos sobre la superficie de los barcos.

Puerto: bueno, he visitado sitios más limpios en mi vida, sólo hace falta ver el cartel, ¿no? Lo de la cara no me lo tengáis en cuenta.

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