Diarios de una bicicleta

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Para gente con ganas de salir de casa

Colonia del Sacramento

Hace tiempo que tenía pendiente escribir sobre Uruguay, ese pequeño país que está en medio de un gran Sandwich, entre las potencias regionales de Argentina y Brasil.


Hoy voy a empezar por esta pequeña localidad, Colonia del Sacramento. Es curioso que a escasos 50 kilómetros de Buenos Aires, al otro lado del Río de la Plata, se encuentra una localidad que nada tiene que ver con la frenética capital de Argentina. Aquí la calma es dueña y señora, se apodera de todo y de todos. Se llama Colonia, pero bien se podría llamar Relax.


Su casco histórico está declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco, no tiene grandes edificios, ni paisajes espectaculares, pero el pueblo es bonito, realmente bonito. Merece la pena estar un par de días aquí, viendo pasar el tiempo mientras que se disfruta de su benéfico clima. Y como no, de unos atardeceres simplemente espectaculares.


Para llegar aquí es sencillo, desde Montevideo con la compañía de autobuses COT. Desde Buenos Aires en barco, Buquebus o la más económica Colonia Express son las compañías más conocidas. Ambas parten desde las dársenas de Puerto Madero.


Alojamiento: Sur Hostel
Precio: 12 euros / persona habitación 4 camas, desayuno incluido.
Apuntes: céntrico, limpio y con un personal amabilísimo. Ningún tipo de queja.


Aquí una muestra de la ciudad:


Rincones


Si algo caracteriza a esta ciudad son sus calles de época, en donde el aire colonial inunda todos sus rincones. Pasear y perderse por un pueblo que se ha quedado congelado en siglos pasados es toda una delicia.



Baluarte defensivo


Uruguay siempre fue frontera de dos grandes imperios: el español y el portugués. Por este motivo esta pequeña localidad estuvo fuertemente amurallada, y aún conserva parte de sus defensas, como el bastión de San Miguel, sus puertas o sus cañones.


Ocio

El ocio aquí está claramente marcado por la calma del lugar. Este es un sitio para relajarse, disfrutar de no hacer nada más que pasear por sus calles o por la costanera, comer realmente bien en alguno de sus restaurantes o de disfrutar de la música en directo tomando una cerveza fría.


El faro


En medio del pueblo se encuentra este llamativo faro. Su visita, obligada en el atardecer. Desde aquí se observa uno de los mejores atardeceres que he visto en mi vida. El coste de la entrada es de 1 euro. Aunque tiene un horario de cierre suelen cerrarlo justamente cuando se va el sol.


Calle de los suspiros


Tiene mucha fama esta calle, supongo que el romanticismo del nombre lo aumenta, pero en mi opinión hay calles muchísimo más interesantes que esta.


Estilo colonial


Todo en el casco histórico recuerda a tiempos coloniales, incluso el nombre de la población, Colonia, parece hecho a propósito para recordárnoslo.




¿El mar?


Colonia del Sacramento se encuentra en la desembocadura del río de la Plata. Aún no es mar, de hecho nos lo recuerda el color marrón del agua, debido a los sedimentos que arrastra el río. Pero tampoco es río, puesto que ya se mezcla con el Océano Atlántico.


¿Cuba?


En Colonia tomar buenas fotos es fácil, un click, una postal. La ciudad tiene muchos coches antiguos, que le dan un toque cubano a las calles que resulta muy fotogénico.




Faroles

Si algo caracteriza a Colonia son sus faroles, por la noche su ténue luz los hace protagonistas. Probablemente la estampa más importante de la ciudad.





Atardecer


Uno de los mejores atardeceres que he visto en mi vida. Dicen que Uruguay tiene unas condiciones de latitud perfectas para ver el atardecer. No sé si la frase tiene lógica, pero por las fotos que he sacado no creo que carezca de sentido.


Dos veces he estado aquí, y dos veces me he quedado alucinando con la imagen del sol bajando en vertical.


Aquí os dejo una secuencia del atardecer, como comentaba el sol baja practicamente en vertical. Lo curioso es que el sol baja más allá de Buenos Aires, por lo que se puede apreciar la silueta de la capital argentina.


Sicodelia

Me resultó muy gracioso este puesto de comida, con esas luces tan llamativas. Le faltaba la bola de discoteca.


El capullo

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Real de San Carlos
Siguiendo la costanera se puede llegar a una zona de Colonia muy curiosa, Real de San Carlos. Otra manera de ir es con un colectivo de la ciudad. Si Colonia es tranquilo no sé ya cómo definir esto, estoy seguro que aquí los relojes no funcionan.

Colosal

¿Una plaza de toros para 10.000 personas? ¿Un forntón para 3.000? ¿Un megacasino? pues sí, todo esto existió en este pequeño emplazamiento. En 1908, Nicolás Mihanovich, un empresario argentino, tuvo la idea junto con otros inversionistas de crear un gran complejo turístico en estas orillas del río de la Plata. Entre los macro proyectos estaba un frontón para jugar pelota mano (el "Euskaro"), un muelle para embarcaciones con trenecito para los viajeros incluido, un enorme casino, una plaza de toros de estilo mudéjar y un balneario.
Los empresarios no tuvieron visión de futuro, tras ocho laureadas corridas de toros, Uruguay decreta la prohibición en todo el país de este "deporte". Ahora sólo queda el esqueleto de la plaza, de lo que se quiso y no pudo ser.

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