Diarios de una bicicleta

Diarios de una bicicleta

Para gente con ganas de salir de casa

Madrid - Curiosidades y leyendas

Si algo me gusta de Castilla son la cantidad de leyendas que tienen sus ciudades, es algo impresionante, y si consideramos que la cultura madrileña forma parte de Castilla... Madrid no va a ser menos.

Algunas de estas historias y leyendas me las contaron no hace mucho en un tour gratuito y muy recomendable, ya seas madrileño o forastero. Como ya he dicho en otras ocasiones estos tours de Sandemans son muy interesantes, por varias razones: los hace gente joven, con lo que no son un coñazo, dan una visión general de la ciudad y si quieres pagas lo que crees que es justo.

Bueno, aquí van alguna de las más interesantes:


¿Por qué a los madrileños se les llama gatos?

Pues existen varias versiones, que probablemente sean compatibles porque son en diferentes épocas.

La primera es del tiempo de la reconquista, en el siglo XI, cuando Madrid era musulmana y se llamaba Mayrit en árabe, o Magerit, su variante en castellano antiguo.

Resulta que las huestes de Alfonso VI conquistaron la ciudad trepando por sus muros, aunque la versión más heróica dice que un valiente joven se separó de su regimiento e hincando el cuchillo en los huecos de la piedra subió el primero, cambiando la bandera árabe por la cristiana.

Otra versión es que en la Plaza de puerta Cerrada había una puerta de acceso a la villa donde bandidos y rufianes atracaban a todas las personas que pasaban por allí. Esa puerta fue clausurada (de ahí lo de puerta cerrada). Por lo que para los madrileños que iban a esta parte de la ciudad en donde las tabernas y burdeles no eran pocos, debían dar un rodeo para volver a la ciudad. Por eso muchos de ellos optaban por escalar el muro a su vuelta por la noche.

Y como última leyenda es que a los madrileños de siempre les ha gustado la vida nocturna, por esa similitud con los gatos se les llama así.

Probablemente las tres tengan parte de verdad. Lo que sí es cierto es que se consideran gatos solamente a los de tercera generación, algo muy complicado en una ciudad tan abierta a acoger a gente de todas partes.


El ¿oso? y el madroño



En primer lugar... no, no es un oso, es una osa. Los orígenes se remontan hace 800 años, a 1202, cuando Alfonso VIII concede los fueros a Madrid, dando lugar a una disputa entre iglesia y clero. El rey toma una decisión salomónica, para la Iglesia los pastos y tierras que rodeaban al castillo de Madrid y sus montes, para el Concejo los pies de los árboles y la caza. De ahí que la osa esté en comunión con un árbol, representación de la unión del pueblo y la iglesia.

En el lomo la osa tiene 7 estrellas, que representan a la constelación de la osa mayor.


Viaducto de Segovia o de los suicidas



Supongo que no hace falta mucha explicación sobre este negro nombre ¿no? de hecho al ser desde sus inicios un lugar en donde la gente se suicidaba se optó por poner unas paredes de cristal para evitar catástrofes. Para que os hagáis a la idea en la década de los noventa se producían a un ritmo de cuatro suicidios al mes en el viaducto.

La leyenda popular cuenta que el caso más excepcional fue en el siglo XIX, cuando una enamorada se arrojó desde el puente porque sus padres no la dejaban casarse con su amado. El vuelo de la falda amortiguó la caída salvándole la vida.


Un poco de picaresca española



Un gran "arte" que dió la España del siglo de oro al continente fue la picaresca española, ese arte de engañar, timar y robar de una forma elegante e inteligente. Aún se conserva ese aura positiva, aunque sea un hecho tan autodestructivo y egoísta para la sociedad.

En la calle del Rollo, muy cerca de la Plaza de la Villa, se encuentra un edificio muy curioso. Si uno se fija bien puede ver que las ventanas son totalmente irregulares, que no tienen ningún sentido. Pero sí, tienen su razón de ser.

Resulta que cuando Madrid pasó a ser la capital de España en detrimento de Toledo toda la corte real se tuvo que trasladar. En esa época Madrid no tenía infraestructura para albergar la corte del reino más poderoso del momento, por lo que se creó una ley que obligaba que todas las casas debían de donar la mitad de su espacio a la corte.

Pero había una excepción, las casas que eran irregulares y no tenían una mitad exacta, por lo que los madrileños de aquel entonces viendo que era una ley injusta se dedicaron a hacer cuartos irregulares, con ventanas si sentido, para que no se pudieran dividir sus hogares.

Como dice otro refrán típico de la picaresca española: "Hecha la ley, hecha la trampa".

El perro Paco

Si hay un animal famoso en la ciudad es el perro Paco. Resulta que en octubre de 1879 se coló en un café un perro. El simpático animal se acercó a una mesa donde comía el marqués de Bogaraya, al que le cayó en gracia, y como ese día era San Francisco de Asís le puso de nombre Paco.

Pues resulta que a partir de ahí el perro llegó al estrellato, al top ten de los canes más famosos del mundo, y no es para menos porque:

- Tenía acceso a teatros, circos y restaurantes.
- Tenía su propio periódico de opinión.
- Tenía sus fotos en tiendas
- Se escribieron vals sobre él
- Tenía sus propias figuras de repostería

Vamos, una eminencia de su época.

Además era amigo de un famoso torero, "Frascuelo", con el que iba a las corridas de toros. Uno de los días que el perro fue a la corrida de toros a ver a un novillero el perro Paco se lanzó al coso taurino a ladrarle porque la corrida había sido muy mala. El joven, nervioso y  furioso, lo mató dándole una estocada con la espada. El público casi mata al novillero.

A pesar de tener las mejores atenciones médicas Paco murió, siendo enterrado en una tumba anónima en el Retiro, oooohhhhh.


La reverencia del rey




En la Plaza de la Villa se encuentra la Torre de los Lujanes, unos ricos comerciantes aragoneses del siglo XV.

Cuenta la leyenda que el rey Francisco I de Francia fue hecho prisionero en la batalla de Pavía, y que como a todos los prisioneros importantes por los que se puede cobrar un rescate fue instalado en un sitio acorde, en esta torre.

Pero para que el pueblo madrileño pudiera sentir su humillación en la puerta de la torre pusieron unos tablones para taponar la mitad de la entrada, así cualquier persona que intentara salir se tenía que agachar.

La intención era que el rey, con una plaza abarrotada por la muchedumbre saliera inclinado, haciendo una reverencia a la plebe española.

Pero el tiro salió por la culata, ya que el rey viendo lo que intentaban salió agachándose de espaldas, dando el culo al pueblo.

Si quieres conocer más:

Madrid

Madrid - Curiosidades y leyendas

Madrid - La Pedriza y Manzanares el Real
 
Madrid - La Pedriza y El Yelmo

No hay comentarios

Con la tecnología de Blogger.